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Los otros Hombres de Acero: Miracleman


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Hoy: Miracleman de Alan Moore

En los años ochentas algunos serían testigos de lo que Superman podría realmente hacer con nuestro mundo, cuando el guionista británico Alan Moore nos cuente la aventura definitiva de Miracleman, un súper hombre que va mas allá de lo que el último hijo de Kripton jamás lograría.
 
Es imposible poder separar a Miracleman (ahora llamado Marvelman) de el adorable Capitán Marvel, también conocido como Shazam, personaje que debido a su similitud física con Superman (y que vendía muy bien) fue demandado por la DC comics y finalmente asimilado como un personaje más de la editorial.

Miracleman (o Marvelman) es la respuesta Británica al capitan Marvel que en los años 50’s se publicaba en aquellos lugares, su publicación se interrumpió en 1963 y  heredaría los problemas legales del Capitán Marvel americano contra Superman y los títulos de la Fawcett Comics de la familia Marvel cesaron sus publicaciones. Para continuar con el curro editorial se le encargo al escritor de historietas Mick Anglo continuar las correrías del capitán alterando levemente el origen (cosa que los chicos sigan comprando el comic) así las similitudes surgieron y de la noche a la mañana el Capitán Marvel paso a llamarse Marvelman.

Marvelman era muy similar al Capitán Marvel: un joven reportero llamado Micky Moran se encuentra con un astrofísico que le otorga superpoderes basado en la energía atómica (la magia estaba pasando de moda) para transformarse en Marvelman tiene que gritar la palabra "Kimota” (similar al Shazam y es atomika al revés), además se le sumaron varios ayudantes y personajes que compartían la M como sucediera con la familia Marvel surgió la familia Marvelman.

Ahora Marvelman tenía otro problema para su distribución fuera del viejo continente por cierta similitud al nombre de la casa de las ideas de Marvel Comics, así que en un derroche de creatividad aprovecharon esa doble M en su uniforme y paso a llamarse MiracleMan.

Pero no sería hasta la llegada del guionista Alan Moore (Watchmen, Batman: La broma asesina) en los años ochentas que este hombre maravilloso nos regalaría la mejor historia apócrifa de Superman jamás contada.

Con Miracleman el guionista inglés empieza a poner en jaque la visión del mundo que el mito del superhéroe había ofrecido hasta entonces, borrándola y sustituyéndola por otra acaso más madura, más adulta, más coherente. Para ello Moore divide la obra en tres libros, de los cuales dedicará los dos primeros a esta labor desmitificadora, para una vez destruido el mito, ofrecernos en el tercero su propia versión de lo que pueden llegar a ser los superhéroes cuando se les toma con mayor seriedad.

Pero esta maduración no se fundamenta, como podría suponerse en un principio, en la elaboración de unas premisas más realistas sino en la exploración coherente de los efectos y consecuencias que se derivarían de su existencia. Hasta entonces, los superhéroes, especialmente los de la edad de oro, se habían movido dentro de un universo iterativo en el que tras cada aventura el orden era siempre reestablecido, no dejando jamás cicatriz alguna sobre el mismo. En este tipo de universo no es posible profundizar en las consecuencias de la existencia de los seres extraordinarios, pues la relación entre causas y efectos se halla bloqueada, no habiendo por tanto consecuencia alguna que analizar.

Pero Moore va a destruir el juego en sus cómics, insertando a los superhéroes dentro de una corriente temporal que podríamos considerar como normal, es decir, dónde cada acto tiene consecuencias duraderas en la realidad. Así por vez primera la existencia de un supervillano no se traducirá en la urdimbre de un plan absurdo que es desbaratado sin perjuicio de nadie, sino que traerá como consecuencia la muerte brutal de miles de personas, como difícilmente podría ser de otra forma en un universo medianamente consistente. Y es que en este mundo de causas y efectos el superhéroe debe plantearse cuál es su lugar en el orden de las cosas y cuál es su responsabilidad frente al mismo, pudiendo vislumbrar por primera vez la posibilidad de cambiarlo radicalmente: por vez primera el superhéroe se apercibe de que la utopía está a su alcance. Esta es una constante dentro de las obras de desmitificación de Moore; el superhéroe, además de hacer posible la utopía, está obligado a lograrla, aunque para ello deba construirla sobre los blancos cimientos de huesos humanos donde la utopía no sólo es dirigida y tutelada, no sólo busca transcender a la humanidad tal cual es, sino que en verdad quiere sustituirla por otra cosa. Porque los superhéroes aquí no son una evolución del hombre, son sus usurpadores.

Estos comics fueron publicados originalmente en marzo de 1982 en un nuevo comic británico llamado Warrior. Hasta el numero 21 en agosto de 1984, dibujado  por los artistas Alan Davis y Garry Leach y escritos por Alan Moore, un escritor y guionista de historietas británico, labor en la que ha destacado por sus trabajos reconocidos por la crítica y aclamados por su popularidad, Watchmen, V de Vendetta, From Hell y la Liga de los Caballeros Extraordinarios, llegando a ser catalogado como el "Mejor Escritor de Historietas de la Historia".

Acompáñennos la semana que viene cuando revisemos más “hombres de acero”.

FUENTES:

http://lavidaenvinetas.blogspot.com.ar/2007/07/miracleman-de-alan-moore-el-de-gaiman.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Miracleman
http://archivo-de-comics.blogspot.com
Sobre el autor
Ted Kord

Author: Ted Kord
Website: http://archivo-de-comics.blogspot.com/
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Editor
Experto en Cómics

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